Sebastião Salgado nació el 8 de febrero de 1944 en Aimorés, municipio del estado brasileño de Minas Gerais. Salgado estudió economía en la Universidad Federal de Minas Gerais, posteriormente migró a Europa para cursar una maestría en la Universidad de París. Ejerció como economista en África y el continente europeo. Su gran pasión por la fotografía nació durante su estancia europea.
Sebastião comenzó su carrera como fotógrafo freelance en 1973. En el año de 1979 se incorporó a las filas de la agencia fotográfica Magnum Photos. El brasileño es poseedor de un sello muy particular; su estilo se caracteriza por el uso del blanco y negro. Su enfoque humanista y ético en la fotografía documental le dieron fama internacional.
A lo largo de su carrera, Salgado ha recibido numerosos premios, incluido el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, así como el Premio Leonardo de la Fundación de la Cultura Portuguesa. Su trabajo ha sido expuesto en museos de todo el mundo y ha publicado varios libros que han impactado a generaciones de fotógrafos y amantes de la fotografía.
Además de ser un artista consumado, el brasileño se ha dado a conocer por otro hecho.
El fotógrafo pasó por un periodo depresivo muy fuerte después de haber documentado el genocidio en Ruanda. El carioca presenció horrores tan indescriptibles que se avergonzaba de pertenecer a la raza humana. Experimentó un colapso nervioso y físico de proporciones épicas. Su hartazgo del mundo fue tal que decidió retirarse a la granja de su infancia, misma que había heredado de sus padres. Él esperaba encontrar la selva tropical de la cual se había marchado muchos años atrás. Su sorpresa fue mayúscula cuando encontró un paisaje devastado y árido. Salgado y su esposa, Lélia, se impusieron el reto monumental de recuperar ese paraje.
Sebastião Salgado registró más de 600 hectáreas como reserva natural y en 1998 fundó la ONG “Instituto Terra”.
Más de veinte años después, la Finca Bulcão en Aimorés recuperó su brillo; la zona ha sido reforestada. La vida animal regresó; insectos, pájaros, mamíferos y demás. Con la revitalización de la región, también regresaron las ganas de vivir de Sebastião.
En el “Instituto Terra”, la tecnología se utiliza de diversas maneras para fomentar la sostenibilidad y preservar el medio ambiente.
Se han implementado sistemas de monitoreo mediante imágenes satelitales y drones para evaluar la salud de los ecosistemas y el progreso de la reforestación.
Utilizan tecnologías avanzadas para ayudar en la siembra y el cuidado de árboles, así como en la selección de especies nativas adecuadas para la reforestación de áreas degradadas.
El instituto emplea plataformas digitales para educar a la población sobre la importancia de la conservación y las prácticas sostenibles. Se llevan a cabo estudios sobre biodiversidad y ecología, utilizando herramientas científicas modernas para comprender mejor los ecosistemas locales.
El enfoque del “Instituto Terra” combina la tecnología con la sabiduría ambiental local, promoviendo la conservación y el desarrollo sostenible en la región.
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Saludos intergalácticos, El Chico Vaspec.
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