La historia de los laboratorios Roche es un relato de transformación. Fritz Hoffmann cambió la historia, con su visión de negocios modificó la producción de medicina (artesanal) en una industria global sumamente redituable.
Fritz nació el 24 de octubre de 1868 en Basilea, Suiza, en el seno de una familia acaudalada de dicha ciudad, poseedora de un gran prestigio social, que se dedicaba al comercio de seda. Se formó como banquero antes de adquirir experiencia en el comercio de productos químicos y farmacéuticos en ciudades como Londres y Hamburgo.

A diferencia de otros fundadores de la industria farmacéutica de la época que venían de la ciencia, Hoffmann era un banquero y comerciante con una misión clara: creía que el futuro de la medicina no estaba en las fórmulas magistrales de las farmacias locales, sino en la fabricación industrial de medicamentos estandarizados y de alta calidad distribuidos por todo el orbe.
Su compromiso con la transformación de la salud se fortaleció tras presenciar los efectos devastadores de un brote de cólera en Hamburgo en 1892. El 1 de octubre de 1896 lanzó F. Hoffmann-La Roche & Co. Su apellido era Hoffmann, pero siguiendo la tradición suiza de la época, añadió el apellido de su esposa, Adèle La Roche, tras contraer nupcias en 1895.
Fue precursor en el uso de publicidad moderna, el diseño de empaques distintivos y la creación de una red internacional de filiales que, para 1914, ya operaba en Nueva York, Milán y San Petersburgo. Fritz
Hoffmann falleció en 1920 tras enfrentar las crisis financieras derivadas de la Primera Guerra Mundial y la Revolución Rusa, pero dejó establecida la base de lo que hoy es una de las mayores empresas biotecnológicas del mundo.
Bajo el liderazgo de Emil Barell, Roche se convirtió en la casa de las vitaminas. En 1934, fue la primera empresa en producir masivamente Vitamina C sintética bajo la marca Redoxon. Para 1938, casi todos sus ingresos provenían de la producción de vitaminas.

Roche revolucionó el tratamiento de la salud mental con el descubrimiento de las benzodiacepinas por parte del científico Leo Sternbach. Lanzó Librium (1960) y posteriormente Valium (1963), que se convirtió en el fármaco más vendido del mundo en su momento.

En 1976, un accidente químico en una filial en Italia provocó una grave contaminación por dioxinas, marcando un punto de inflexión en sus políticas de seguridad y medio ambiente.

A finales del siglo XX, Roche anticipó que el futuro de la medicina estaba en la genética y en la personalización.
En 1990 adquirió una participación mayoritaria en la biotecnológica estadounidense Genentech, completando su compra total en 2009 por 46,800 millones de dólares. Esta unión dio origen a tratamientos oncológicos revolucionarios como Herceptin, Avastin y Rituxan.
La compra de Boehringer Mannheim en 1997 consolidó a Roche como líder mundial en diagnóstico in-vitro.
Hoy día, la empresa combina sus divisiones de farma y diagnóstico para ofrecer tratamientos específicos basados en los perfiles genéticos de los pacientes.
Actualmente, la familia fundadora, Hoffmann-Oeri, mantiene el control de la mayoría de las acciones con derecho a voto, preservando la estabilidad a largo plazo de este gigante suizo.
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Saludos intergalácticos, El Chico Vaspec.


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