La Naranja Mecánica

El British Film Institute (BFI) y el American Film Institute (AFI) son dos instituciones de gran importancia para la cinematografía mundial. Éstas tienen como finalidad, la preservación del séptimo arte. No sólo definen qué películas son obras maestras, también se encargan de que las generaciones futuras puedan verlas y apreciar su gran valor. 

El British Film Institute (BFI) es el organismo líder del cine en el Reino Unido y su impacto es global gracias a su enfoque en la preservación y la educación. Éste publica la revista Sight and Sound, cuya encuesta decenal es considerada el estándar de oro para determinar las mejores películas de la historia.

El American Film Institute (AFI) fue fundado en 1967 por el presidente Lyndon B. Johnson, su misión es honrar el patrimonio del cine estadounidense y formar a la élite creativa de Hollywood. Sus famosas listas “AFI’s 100 Years” han ayudado a popularizar el cine clásico entre el público masivo, educando sobre qué hace que una película sea técnicamente superior.

Mientras el BFI se enfoca más en el cine como patrimonio histórico y arte global, el AFI se centra en la excelencia técnica y la protección de la herencia de Hollywood.

Ambas instituciones reconocen a La Naranja Mecánica dirijida y coescrita por Stanley Kubrick (1971) como una obra fundamental y culturalmente significativa. Hace unos días, la película cumplió cincuenta y cinco años de haber sido estrenada. 

Ésta está basada en la novela homónima escrita por el autor británico Anthony Burgess en 1962. La producción audiovisual es un relato en primera persona de Alex, un joven delincuente que lidera una pandilla, cometiendo actos de ultraviolencia, robos y agresiones en una Inglaterra distópica.

El film se convirtió en un icono cultural, generando polémica en su estreno debido a sus impactantes imágenes de violencia y sexo. Recibió cuatro nominaciones a los premios Óscar. Es considerada una de las películas más importantes del siglo XX.

Al igual que el libro, la película es una sátira oscura que explora la moralidad, la psiquiatría y la ética de anular el libre albedrío humano, incluso si ese albedrío conduce al mal.

Stanley Kubrick utilizó la tecnología en La Naranja Mecánica no sólo para innovar visualmente, sino para intensificar la atmósfera psicológica y distópica de la película. Utilizó herramientas específicas para crear una sensación de distorsión y realismo crudo. 

Con un lente ultra gran angular permitió capturar interiores estrechos dándoles una apariencia vasta pero deformada, lo que acentúa la sensación de extrañeza y aislamiento de los personajes. El gran angular facilitó que tanto el primer plano como el fondo estuvieran perfectamente enfocados, permitiendo composiciones milimétricas cargadas de simbolismo. 

En lugar de usar grandes grúas, Kubrick utilizó un equipo ligero para la época que podía sostenerse manualmente. Se utilizó especialmente en las escenas de violencia para dar un estilo de documental que hacía las agresiones más inmediatas, caóticas y perturbadoras para el espectador. 

La película fue pionera en el uso de nuevas tecnologías de audio. Fue el primer largometraje en utilizar el sistema de reducción de ruido Dolby en todos los aspectos del proceso de mezcla, logrando una claridad de sonido sin precedentes.

Kubrick contrató a Wendy Carlos para reinterpretar música clásica usando sintetizadores. Esto le dio a la banda sonora un tono frío, artificial y futurista que encajaba con el concepto de la naranja mecánica (algo orgánico convertido en máquina). 

Junto a su director de fotografía, John Alcott, Kubrick evitó en lo posible los sets de estudio y las luces artificiales. Utilizaron luces prácticas (lámparas que aparecen dentro de la escena) y luz natural. Para lograrlo, emplearon lentes muy rápidos y técnicas de revelado especiales que permitían filmar en condiciones de baja iluminación. 

En la famosa escena del trío sexual en la habitación de Alex, Kubrick utilizó la técnica de paso de manivela para acelerar la acción. Esto no fue sólo un truco técnico, sino una forma de deshumanizar el acto y convertirlo en algo mecánico. 

¿Qué esperan para aliarse a Vaspec?

Saludos intergalácticos, El Chico Vaspec. 


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